sábado, 1 de diciembre de 2012

Back home in 3...2...1...

Esto se acaba. Mejor dicho, se acabó. Tres meses han dado para mucho. Profesionalmente ha cubierto todas las expectativas. Abre mucho la mente ver que las cosas bien hechas no son imposibles, y tranquiliza mucho darse cuenta que hasta en sitios como el King Collegue también cuecen habas. Mi inglés ha mejorado lo bastante como para pasar de lo que en España entendemos como "nivel medio" hasta el que en teoría les dije que tenía cuando me preguntaron antes de venir.
Han pasado algo más de 6 años desde que hice las maletas para irme a vivir a Berlín. Es imposible comparar ambas experiencias: ni por la duración, ni por el momento de mi vida, ni por la gente tan fantástica que tuve la suerte de encontrar allí. Y, con todos los respetos a Londres, por la increíble ciudad que es Berlín. Sin embargo, ambas experiencias tienen algo en común. Haberme dado distancia de los problemas y tiempo, para separar lo urgente de lo importante, justo en un momento de cambio: entonces, fin de la carrera; ahora, principio de cualquier proyecto profesional. En esta ocasión, todo se ha cortocircuitado estas dos últimas semanas con el desastre sanitario en Madrid, que se están comiendo cualquier minuto que no estoy en el hospital, incluso cuando estoy allí. Pero es normal, esto entra en el paquete de lo "importante".
Últimas horas en Londres. Últimos paseos, compras y hacer la maleta. Último post del blog. Espero que hayáis disfrutado leyéndolo, tanto como yo escribiéndolo. 
Nos vemos el lunes.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Descubriendo el este

Sin mucho tiempo para recuperarme del viaje a Madrid, llegaron de visita Cris, Cris, Ricardo y Dani, para quitarme un poco la nostalgia y hacer turismo, que desde Berlín, no recuerdo yo ningún viaje juntos...¡y ya ha llovido! Muy bien además, esto de que las visitas vengáis con los deberes hechos, con los museos y cosas así ya vistas, para que nos podamos dedicar a conocer el otro Londres. El fin de semana ha dado para muchas cosas, como hablar de nuestro prometedor futuro como "médicos por el mundo" mientras veíamos las luces navideñas de Regent St., que viene a ser como la Gran Vía venida a más. Paseando por la ciudad, hemos descubierto un barrio pasado Tower Bridge con puentes entre las casas, la taberna más antigua de Londres donde ya iba Shakespeare a pillarse toñas al estilo local, y un puesto donde servían Durum de pato con sabor a restaurante chino. Y también hemos descubierto que el cartel en la puerta de St. Paul que dice  "On Sunday there are cults, no visits, please be quiet", realmente significa "las visitas los domingos son gratis, y además hay música".
Lo mejor, sin lugar a dudas, ha sido conocer el este de la ciudad, las zonas de Brike Lane y Shoreditch. La primera es una calle abarrotada, llena de restaurantes asiáticos, y con una antigua fábrica de cerveza reconvertida en un mercadillo en el que comprar cualquier tipo de objetos o ropa de segunda mano, algunos de ellos interesantes, otros auténticos desechos, pero todos al mismo precio. Es un sitio desordenado, y sin ninguna presión por los horarios, hasta el punto de que encontramos los que parecía una discoteca con la música más techno de la noche londinense a las 13h del domingo. Lo más alucinante es sentarse en algún bar con vistas a la calle y ver pasar a algunos de los compradores, especialmente los que se sienten atraídos por las cosas más raras. 
Shoreditch es un barrio más normal, con muchos restaurantes y sitios para salir, pero que a diferencia de los del centro, no están desbordados de turistas. Sitios más pequeños, más cuidados, y menos comerciales. En un patio de un edificio, encontramos uno que más que un pub inglés recordaba a un local berlinés, con su combinación de sillones gastados (pero limpios), oscuridad con luces de colores, buena música y graffitis en las paredes. La única diferencia es que no te pagaban 0.20€ al devolver el vaso, ese detalle tan alemán. La tercera noche tras buscar infructuosamente un bar en el que ver al Madrid, repetimos garito y nos encontramos con casi todos los presentes disfrazados, ¡una pena no llevar unas castañuelas y un traje de luces en el bolso!
Continua la semana, ya la penúltima de este viaje, parece mentira tras casi 3 meses. Buen momento para acabar, porque estamos entrando ya en punto muerto: ese momento en el que si quiero seguir aprendiendo tengo que empezar a estudiar cosas que ya como internista me valdrán para poco. Así que nos centraremos en el inglés, tomarnos las últimas cervezas, y continuar el recorrido de la oferta cultural. Tras el éxito de We Will Rock You, vamos a probar suerte con The Lion King, a ver qué tal.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Puente al revés


¡El nuevo "busca" de Interna ya está personalizado!

Dicen los que entienden que el arte moderno es coger objetos cotidianos y ponerlos en un museo sacándolos de su contexto. Y que en ese proceso cambiará nuestra forma de verlos y lo que significan para nosotros. Algo de verdad debe de haber en esta idea, y es aplicable a algo más que una carretilla en una sala del TATE. El miércoles cogí un avión para irme de vacaciones a hacer dos guardias, y hoy me marcho en otro vuelo a continuar la “rutina” de trabajo en el King´s Collegue. Surrealista como propuesta, e interesante como experiencia. El trabajar borrándole el “tengo que…” ha sido una buena forma de re-experimentar que hay pocas cosas tan divertidas que la clínica y la relación con los pacientes. Se lo recomiendo encarecidamente a cualquiera que esté quemado y se esté replanteando su vocación. El karma ha querido devolverme además el favor, y he dormido más en el hospital que si hubiera estado en casa, así que para qué queremos más.
El fin de semana ha dado para mucho más. Ha sido sorprendente descubrir la cantidad de seguidores inesperados de este blog. Dan ganas de continuar a la vuelta. Entre guardia y guardia, dos estupendos días para recordar que para los españoles la comida es el segundo protagonista de cualquier amistad, después de los amigos, y que existe un idioma en el que puedo hacer y entender chistes. Dos meses y medio son un tiempo suficiente para darse cuenta de lo que significaría irse definitivamente, y las 3 semanas de viaje que me quedan, suficientes para interiorizarlo. Cuando haga recopilatorio de todo lo vivido, probablemente este fin de semana tendrá un lugar mucho mayor de lo que cuando se me ocurrió en mitad de aquella sesión.
En un rato salgo de vuelta para Londres. No me queda tanto tiempo allí, y las cosas por conocer son infinitas. Creo que hoy tocará a la llegada, sentarse a hacer selección. Que además este fin de semana tendré visita, ¡y de las mejores! Se aceptan sugerencias a los grandes conocedores de la ciudad. María ya ha roto el hielo: visita por Brick Lane y sus locales locos. El foro está abierto para más sugerencias, ¡que las de las guías ya me las sé! Será una buena forma de compartir con vosotros esta increíble ciudad.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ideas locas y luces de Navidad

Los días van pasando en el hospital. Los problemas iniciales, ya están superados: tengo un horario de sesiones, planta y consultas bien organizado; mi vocabulario ya da para entender las situaciones médicas (los chistes y las conversaciones informales son otra cosa); ahora es cuando me empieza a escocer un poco esto de estar de "observer". Muy interesante, sí, pero poco motivador en ocasiones. Esta sensación de ausencia de responsabilidad me ha llevado a tomar una decisión un poco loca: irme para Madrid a cubrir un par de guardias. Ida total de olla, pero la sensatez está sobrevalorada como me decía Ricardo el otro día. Y como siempre, lo de tomar decisiones reflexionadas no va mucho conmigo. Así que este finde, el blog cierra, y nos vemos en los bares, o en 8247, según el lugar de cada cual.
Por la consulta siguen desfilando todo tipo de personajes, de los que este país está lleno. Un "cocodrilo dundee" con demasiados años, pero con el mismo sombrero, se tomaba ayer un café delante del médico, y con aires de pistolero le dijo "no vamos a esperar a nuevos tratamientos, ya tengo un trasplante, y no me voy a meter en otro quirófano si la hepatitis se lo carga; tráteme con lo que haya ahora". A este le siguió una mezcla de vagabundo y genio loco, que al final tenía más de lo segundo. Continuamos con un portugués que tras 35 años viviendo aquí lo primero que me dijo en cuanto salió el médico a consultar con su adjunto fue "esta gente no es como nosotros, si pudiera me iba", todo en un perfecto "portuñol". Para acabar, un clásico de aquí y allá: ese paciente que acude al especialista en hepatitis víricas a contarle que está peor de sus vértigos.
El fin de semana también ha sido especial. Han estado por aquí mis padres, para ponerle un toque familiar a este viaje. Una pena que no te pudieras venir, Javi. El tiempo nos ha respetado: aunque ha hecho frío, no ha llovido, ideal para ver todos los sitios otra vez, pero ahora con las luces navideñas. De una manera u otra, cambian el aspecto de las ciudades y se vuelven las protagonistas, y Picadilly Circus tiene más de Callao que en cualquier otro momento, o Covent Garden de Plaza Mayor. Las mejores, en el paseo por el río. Y como los museos ya los tengo todos vistos, es momento de rascarse el bolsillo y disfrutar la oferta cultural. De momento, este finde hemos tachado de la lista la Filarmónica de Londres, y ya tenemos en el haber un musical y un par de bares con rock en vivo. Habrá que buscar algo en el Albert Hall y St. Martin in the Fields...el teatro, lo dejaremos para cuando lo subtitulen.

lunes, 29 de octubre de 2012

De campamento en el Hospital

A pesar de estar de "Observer" y que mi papel más destacado sea sacar las historias del carrito, me siento todos los días superproactivo en el hospital. Hasta el viernes no me di cuenta de la razón, una de esas asociaciones que hace nuestra cabeza sin mucha coherencia (aparente). Tengo la sensación de estar de campamento todo el rato. Me explico. Aquí no se lleva bata, sino que se pasa visita con camisa con las mangas remangadas, como medida de higiene. Los que no sois scouts, no sabréis que hace ya algunos años nuestro uniforme era una camisa que se vestía siempre con las mangas remangadas en actitud de servicio y disposición al trabajo. Después de más de 15 años remangándome al irme de campamento, cada mañana me siento igual que antes de ir a servir el colacao. El motivo del gesto es diferente, pero eso a mi cabeza se ve que eso no le importa.
Vista desde el Queen Elizabeth Conference Center, donde hacen aquí las charlas de los laboratorios...¡no saben ni nada!
El día a día en el hospital ya lo tengo más o menos organizado, después de un mes de rotación. Por las mañanas planta, por las tardes consulta y los días que no hay me marcho a estudiar (más "phrasal verbs" que medicina, pero es lo que flojea). El último paso de mi nivel de inglés es que comienzo a entender de lo que hablan durante la hora de comer. Yo debo de tener el nivel de conversación de un niño de 10 años que suspende en lengua, pero al tran tran y sin agobios.
La relación médico-paciente y sus diferencias con España no dejan de sorprenderme. En todos los sentidos. La solicitud de información y la participación del paciente en sus decisiones médicas son mucho más cercanas al modelo de autonomía que al paternalismo que manejamos en España. El jueves un paciente dijo aquello de "doctor, es usted el experto, elija el mejor tratamiento y yo me lo tomaré" y el médico se quedó bloqueado sin saber cómo continuar ante aquella cesión de responsabilidad. Otra cosa llamativa (para mí por lo menos) es la ausencia de contacto físico excepto al explorar, y al dar la mano al final de la visita, esto solo si el paciente toma la iniciativa. Ya sé, todo muy tópico, pero no es lo mismo vivirlo. Y además me hace plantearme seriamente el valor de leer cualquier artículo o libro sobre la relación médico-paciente que no se haya escrito en el país en el que uno va a trabajar. Respecto a los gritos e insultos en Urgencias no puedo decir nada, porque cuanto más lejos del infierno, mejor.
Ya fuera del hospital, esta ha sido una semana de despedida. Mis amigos brasileños, Cristian y Mateus, con los que mejores mil había hecho desde que llegué aquí se marcharon el domingo. Una gran excusa para quedar casi a diario a cenar o tomar una cerveza, pero una pena. En algún momento de exaltación de la amistad a altas horas de alguna madrugada, les prometí traducir al inglés el blog. Con calma. Por cierto, no se si lo comenté ya en algún post antes, son el guitarra y el batería de la versión brasileña de La Marca de la Casa, y me han prometido CD si lo graban. ¡Ya veis que tengo facilidad para hacer amigos músicos!
Los días se van acortando, y el cambio de hora les ha dado la puntilla. Desde las 4:30 es de noche. Empiezo a entender, por qué cenan a las 7.

jueves, 25 de octubre de 2012

En la consulta...

Sentarse en la consulta de un médico y escuchar a la gente que va entrando, debe de ser una de las maneras más rápidas de hacerse una idea de cómo viste, piensa y siente la gente de un país. Por ejemplo, me resulta completamente sorprendente ver que aquí, lo normal, es venir sin acompañante. Y para los que se quejan de que sus pacientes miran en internet y vienen con un montón de preguntas a la visita, un consejo: este país no es para vosotros. No descarto el repetir esta experiencia en unos años e irme a algún sitio raro tipo Japón a ver una consulta de la uña del pié o de prurito anal.
Otra cosa interesante: este es un centro de referencia, por lo que vienen personas de todo el país, así que empiezo a identificar los acentos que no hay manera de entender: Liverpool y Glasgow van ganando. Riete del inglés americano...Una cosa que me hace mucha gracia es que aquí todo es "lovely": ¿me puede poner un poco más de patatas con el pollo? Lovely! Viendo las pelis me esperaba cosas agresivas pero no...lovely. Por cierto, me tenéis que contar qué tal el Congreso Europeo de M. Interna, y nuestros posters en inglés. ¿Quiénes han sido los valientes?
Respecto al Londres, menos mal que me vine un mes antes para ver la ciudad con tiempo. En estos momentos, el sol ya se pone antes de que salga del hospital. Asi que el cambio de hora me va a dar igual. Ya solo hay ganas para ir a cenar, a tomar algo, o al cine. Hay buenos sitios por aquí para salir, pero vamos, en el restaurante más normalito de Madrid se come mejor. Nada que alegar a las "cañas" de medio litro, eso sí. Y a la música en directo en muchos de los bares.

sábado, 13 de octubre de 2012

¡Comienza la rotación!

¡Pues finalmente no nos pudimos ir de vacaciones! El adjunto responsable de mi rotación que estaba fuera, me puso en contacto con sus residentes y me organizaron alguna cosilla para que no me aburriera. Asi que más o menos llevo ya dos semanas en el King Collegue.
Más o menos, mi horario consiste en acompañar a los residentes en el pase de planta de 9 a 13, e ir por las tardes, hasta las 18 mas o menos, a las consultas. Digo residentes, por decir algo, porque aqui la "residencia" dura más o menos 12 años (4 de interna y cirugia general para todos, 5-6 de especialidad y entre medias unos 3 años para investigar y hacer la tesis). En total, por lo tanto, unas 9 horas al dia tratando de entender lo que está pasando. Asumo que habría sido imposible no parecer una silla si no fuese por mi curso de inglés. Llegué con el nivel justo para que con mucho trabajo, pillar lo justo como para que no se planteen si estaré entendiendo algo, mientras que no me pregunten, jejeje. Es bastante agotador, y mas de un dia estaba a las 20 durmiendo (de ahi este vacio informativo en el blog). Si a esto le sumamos que las abreviaturas son diferentes, y que las analíticas están en mmol/L en lugar de mg/dl, haceos idea de mi diarrea mental.
El sitio en cuestion es una unidad de hepatología, muy bien montado. Habrá unas 30 camas, y una UVI solo para pacientes hepáticos. Y consultas mañana y tarde. Las sesiones clínicas hacen que aun me de mas risa lo que hacemos por las mañanas en el 12. Definitivamente, estamos 20 años por detras de un sitio como este, y en cosas que no tienen nada que ver con dinero sino mentalidad. 
Una pequeña suerte que he tenido, y que voy a convertir en consejo para cualquiera que se quiera venir a rotar aqui: empezad en octubre. Los resis aqui cambian de hospital cada año, justo en octubre. Asi que me ha sido mucho más fácil incorporarme al grupo: eramos todos igual de nuevos.
Así que de momento, todo sobr ruedas. Mañana, si tengo tiempo, os cuento algo de mi vida londinense. Ahora me voy a cortarme el pelo, que ya toca.