viernes, 23 de noviembre de 2012

Descubriendo el este

Sin mucho tiempo para recuperarme del viaje a Madrid, llegaron de visita Cris, Cris, Ricardo y Dani, para quitarme un poco la nostalgia y hacer turismo, que desde Berlín, no recuerdo yo ningún viaje juntos...¡y ya ha llovido! Muy bien además, esto de que las visitas vengáis con los deberes hechos, con los museos y cosas así ya vistas, para que nos podamos dedicar a conocer el otro Londres. El fin de semana ha dado para muchas cosas, como hablar de nuestro prometedor futuro como "médicos por el mundo" mientras veíamos las luces navideñas de Regent St., que viene a ser como la Gran Vía venida a más. Paseando por la ciudad, hemos descubierto un barrio pasado Tower Bridge con puentes entre las casas, la taberna más antigua de Londres donde ya iba Shakespeare a pillarse toñas al estilo local, y un puesto donde servían Durum de pato con sabor a restaurante chino. Y también hemos descubierto que el cartel en la puerta de St. Paul que dice  "On Sunday there are cults, no visits, please be quiet", realmente significa "las visitas los domingos son gratis, y además hay música".
Lo mejor, sin lugar a dudas, ha sido conocer el este de la ciudad, las zonas de Brike Lane y Shoreditch. La primera es una calle abarrotada, llena de restaurantes asiáticos, y con una antigua fábrica de cerveza reconvertida en un mercadillo en el que comprar cualquier tipo de objetos o ropa de segunda mano, algunos de ellos interesantes, otros auténticos desechos, pero todos al mismo precio. Es un sitio desordenado, y sin ninguna presión por los horarios, hasta el punto de que encontramos los que parecía una discoteca con la música más techno de la noche londinense a las 13h del domingo. Lo más alucinante es sentarse en algún bar con vistas a la calle y ver pasar a algunos de los compradores, especialmente los que se sienten atraídos por las cosas más raras. 
Shoreditch es un barrio más normal, con muchos restaurantes y sitios para salir, pero que a diferencia de los del centro, no están desbordados de turistas. Sitios más pequeños, más cuidados, y menos comerciales. En un patio de un edificio, encontramos uno que más que un pub inglés recordaba a un local berlinés, con su combinación de sillones gastados (pero limpios), oscuridad con luces de colores, buena música y graffitis en las paredes. La única diferencia es que no te pagaban 0.20€ al devolver el vaso, ese detalle tan alemán. La tercera noche tras buscar infructuosamente un bar en el que ver al Madrid, repetimos garito y nos encontramos con casi todos los presentes disfrazados, ¡una pena no llevar unas castañuelas y un traje de luces en el bolso!
Continua la semana, ya la penúltima de este viaje, parece mentira tras casi 3 meses. Buen momento para acabar, porque estamos entrando ya en punto muerto: ese momento en el que si quiero seguir aprendiendo tengo que empezar a estudiar cosas que ya como internista me valdrán para poco. Así que nos centraremos en el inglés, tomarnos las últimas cervezas, y continuar el recorrido de la oferta cultural. Tras el éxito de We Will Rock You, vamos a probar suerte con The Lion King, a ver qué tal.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Puente al revés


¡El nuevo "busca" de Interna ya está personalizado!

Dicen los que entienden que el arte moderno es coger objetos cotidianos y ponerlos en un museo sacándolos de su contexto. Y que en ese proceso cambiará nuestra forma de verlos y lo que significan para nosotros. Algo de verdad debe de haber en esta idea, y es aplicable a algo más que una carretilla en una sala del TATE. El miércoles cogí un avión para irme de vacaciones a hacer dos guardias, y hoy me marcho en otro vuelo a continuar la “rutina” de trabajo en el King´s Collegue. Surrealista como propuesta, e interesante como experiencia. El trabajar borrándole el “tengo que…” ha sido una buena forma de re-experimentar que hay pocas cosas tan divertidas que la clínica y la relación con los pacientes. Se lo recomiendo encarecidamente a cualquiera que esté quemado y se esté replanteando su vocación. El karma ha querido devolverme además el favor, y he dormido más en el hospital que si hubiera estado en casa, así que para qué queremos más.
El fin de semana ha dado para mucho más. Ha sido sorprendente descubrir la cantidad de seguidores inesperados de este blog. Dan ganas de continuar a la vuelta. Entre guardia y guardia, dos estupendos días para recordar que para los españoles la comida es el segundo protagonista de cualquier amistad, después de los amigos, y que existe un idioma en el que puedo hacer y entender chistes. Dos meses y medio son un tiempo suficiente para darse cuenta de lo que significaría irse definitivamente, y las 3 semanas de viaje que me quedan, suficientes para interiorizarlo. Cuando haga recopilatorio de todo lo vivido, probablemente este fin de semana tendrá un lugar mucho mayor de lo que cuando se me ocurrió en mitad de aquella sesión.
En un rato salgo de vuelta para Londres. No me queda tanto tiempo allí, y las cosas por conocer son infinitas. Creo que hoy tocará a la llegada, sentarse a hacer selección. Que además este fin de semana tendré visita, ¡y de las mejores! Se aceptan sugerencias a los grandes conocedores de la ciudad. María ya ha roto el hielo: visita por Brick Lane y sus locales locos. El foro está abierto para más sugerencias, ¡que las de las guías ya me las sé! Será una buena forma de compartir con vosotros esta increíble ciudad.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ideas locas y luces de Navidad

Los días van pasando en el hospital. Los problemas iniciales, ya están superados: tengo un horario de sesiones, planta y consultas bien organizado; mi vocabulario ya da para entender las situaciones médicas (los chistes y las conversaciones informales son otra cosa); ahora es cuando me empieza a escocer un poco esto de estar de "observer". Muy interesante, sí, pero poco motivador en ocasiones. Esta sensación de ausencia de responsabilidad me ha llevado a tomar una decisión un poco loca: irme para Madrid a cubrir un par de guardias. Ida total de olla, pero la sensatez está sobrevalorada como me decía Ricardo el otro día. Y como siempre, lo de tomar decisiones reflexionadas no va mucho conmigo. Así que este finde, el blog cierra, y nos vemos en los bares, o en 8247, según el lugar de cada cual.
Por la consulta siguen desfilando todo tipo de personajes, de los que este país está lleno. Un "cocodrilo dundee" con demasiados años, pero con el mismo sombrero, se tomaba ayer un café delante del médico, y con aires de pistolero le dijo "no vamos a esperar a nuevos tratamientos, ya tengo un trasplante, y no me voy a meter en otro quirófano si la hepatitis se lo carga; tráteme con lo que haya ahora". A este le siguió una mezcla de vagabundo y genio loco, que al final tenía más de lo segundo. Continuamos con un portugués que tras 35 años viviendo aquí lo primero que me dijo en cuanto salió el médico a consultar con su adjunto fue "esta gente no es como nosotros, si pudiera me iba", todo en un perfecto "portuñol". Para acabar, un clásico de aquí y allá: ese paciente que acude al especialista en hepatitis víricas a contarle que está peor de sus vértigos.
El fin de semana también ha sido especial. Han estado por aquí mis padres, para ponerle un toque familiar a este viaje. Una pena que no te pudieras venir, Javi. El tiempo nos ha respetado: aunque ha hecho frío, no ha llovido, ideal para ver todos los sitios otra vez, pero ahora con las luces navideñas. De una manera u otra, cambian el aspecto de las ciudades y se vuelven las protagonistas, y Picadilly Circus tiene más de Callao que en cualquier otro momento, o Covent Garden de Plaza Mayor. Las mejores, en el paseo por el río. Y como los museos ya los tengo todos vistos, es momento de rascarse el bolsillo y disfrutar la oferta cultural. De momento, este finde hemos tachado de la lista la Filarmónica de Londres, y ya tenemos en el haber un musical y un par de bares con rock en vivo. Habrá que buscar algo en el Albert Hall y St. Martin in the Fields...el teatro, lo dejaremos para cuando lo subtitulen.